Más allá de la cronología: reimaginando el control sobre los feeds de redes sociales
Publicado el 3 de septiembre de 2026
El gobierno australiano está considerando una legislación que permitiría a los usuarios optar por no participar en la curación algorítmica, configurando por defecto los feeds en orden cronológico. Si bien esto restaura cierta agencia al usuario, el verdadero control podría residir en ofrecer un mercado diverso de algoritmos de clasificación en lugar de una única alternativa.
Puntos clave
- Algoritmos bajo demanda: Una política australiana propuesta haría opcionales los algoritmos de recomendación personalizados, configurando por defecto los feeds en orden cronológico basados en las cuentas seguidas.
- La cronología no es neutral: Los feeds cronológicos aún utilizan un algoritmo simple (ordenamiento basado en el tiempo) y no eliminan la influencia de los sistemas de clasificación.
- Interacción frente a valor: Los algoritmos actuales priorizan métricas de interacción como clics y duración del desplazamiento, lo que a menudo amplifica el sensacionalismo, la indignación y la desinformación.
- Precedente en la UE: El Reglamento de Servicios Digitales de la Unión Europea ya exige a las grandes plataformas ofrecer a los usuarios una opción de feed no basada en perfiles algorítmicos.
- Modelos alternativos: Plataformas como Mastodon y Bluesky están experimentando con líneas de tiempo cronológicas y "mercados abiertos" de feeds creados por los usuarios, respectivamente.
- Control de la infraestructura: El debate debería pasar de simplemente desactivar algoritmos a abordar el control corporativo sobre la infraestructura que organiza la atención pública.
Las fallas de los algoritmos optimizados para la interacción
Los primeros feeds de las redes sociales eran sencillos: los usuarios seguían cuentas y las publicaciones aparecían en orden cronológico inverso. Con el tiempo, impulsados por imperativos comerciales, las plataformas pasaron a sofisticados y opacos algoritmos de recomendación. Hoy en día, gran parte de lo que aparece en los feeds proviene de cuentas que los usuarios nunca han encontrado antes. Estos sistemas utilizan datos individuales y colectivos para predecir el contenido que maximiza los clics, los compartidos y la duración del desplazamiento.
Si bien esto ha facilitado cierto descubrimiento, maximizar la interacción es un pobre sustituto de maximizar el valor social. En una economía de la atención, el contenido diseñado para provocar ira, indignación o miedo tiene un rendimiento excepcional. Las afirmaciones sensacionalistas, los conflictos interpersonales y el material deliberadamente provocativo son altamente efectivos para captar la atención. Esto crea riesgos graves cuando los algoritmos exponen repetidamente a los usuarios a contenido misógino, extremista o conspirativo.
Hacer que las recomendaciones personalizadas sean opcionales es una intervención valiosa porque restaura la agencia del usuario. Los usuarios deberían tener opciones significativas sobre los sistemas que organizan su atención. Sin embargo, los feeds cronológicos no son una bala de plata contra el daño en línea.
Por qué la cronología por sí sola falla
Antes de que las recomendaciones automatizadas dominaran, el descubrimiento era un proceso social. Los amigos y las redes actuaban como filtros colectivos, curando contenido entre sí. Servicios como Delicious y Digg permitían a los usuarios curar y compartir contenido interesante de forma independiente de los algoritmos de la plataforma. Si bien hay valor en recuperar esta legibilidad: entender por qué algo apareció en tu feed, la cronología no puede recrear ese entorno.
Un feed es el punto final de un sistema de información más amplio que incluye búsqueda, publicidad, temas en tendencia, influencers, reenvíos y moderación. Incluso un feed estrictamente cronológico puede contener cebo para la ira (rage bait), desinformación y misoginia si ese material circula a través de las cuentas que sigue un usuario. Esta distinción es crucial para la regulación: eliminar la curaduría algorítmica no elimina el contenido dañino si las dinámicas subyacentes de la red permanecen sin cambios.
Modelos emergentes de control del feed
Los usuarios en algunas jurisdicciones ya tienen más control sobre sus feeds. El Reglamento de Servicios Digitales (DSA) de la Unión Europea exige que las grandes plataformas de redes sociales ofrezcan una opción para un feed no basado en perfiles algorítmicos. Sin embargo, experimentos interesantes están ocurriendo fuera de las plataformas dominantes.
Mastodon generalmente enfatiza líneas de tiempo cronológicas que contienen publicaciones de cuentas seguidas deliberadamente. Este enfoque tiene desafíos: los nuevos usuarios pueden encontrar la red vacía si no saben a quién seguir, y los usuarios existentes luchan por mantenerse al día con el volumen de contenido a medida que crece su lista de seguimientos.
Bluesky ofrece un modelo diferente. Junto con un feed cronológico de cuentas seguidas, los usuarios pueden seleccionar entre miles de feeds personalizados creados por otras personas y organizaciones. Esto sugiere una tercera opción más allá de "el algoritmo" o "sin algoritmo": la elección algorítmica. En lugar de un único sistema de optimización determinado por Meta, TikTok o X, los usuarios podrían elegir entre diferentes formas de organizar la información.
Por ejemplo: 1. Una organización de noticias podría mantener un feed que priorice el periodismo verificado. 2. Una universidad podría crear uno que destaque la investigación. 3. Las comunidades podrían construir feeds en torno a intereses compartidos específicos. 4. Los usuarios podrían elegir un feed cronológico simple o múltiples feeds para diferentes propósitos.
Bluesky describe esto como un "mercado abierto de feeds", mientras que Mastodon está experimentando con enfoques complementarios para el descubrimiento y la curaduría comunitaria. Ninguno proporciona un plano regulatorio terminado, pero juntos demuestran el potencial de separar la red social del mecanismo utilizado para clasificar su contenido.
Conclusión
El debate en Australia ofrece una oportunidad para ir más allá de tratar el ordenamiento cronológico como la solución final. Dar a las personas la capacidad de desactivar los sistemas de recomendación personalizados es un comienzo sensato. Sin embargo, también debemos cuestionar por qué un puñado de empresas tecnológicas ejerce un control tan extraordinario sobre los sistemas que organizan nuestra atención.
En lugar de aceptar los feeds cronológicos como el punto final, los reguladores y creadores deberían fomentar una infraestructura abierta alternativa que resista la futura captura corporativa y encarné una elección genuina para las comunidades. Este enfoque apoya no solo la agencia del usuario, sino también un ecosistema digital más saludable donde la organización del contenido sea diversa, transparente y adaptable a las necesidades de la comunidad.